
© ® Texto e idea original de M. Ruiz
Va por ti, Puerta.
Y qué mejor que hablar de fútbol, aunque aquí lo llamamos de diferentes formas “fúmbol, fúrbol, fúrgol, fútgol, futból”. ¿Por qué se comen pipas en los estadios y no ensaladas? Sería más sano y no dejarías el estadio como si hubiera visto el partido una BANDA DE LOROS…
Luego tenemos a los señores de los puros, que a mi siempre me toca uno (se ve que lo tengo asignado vaya al asiento que vaya), ¡qué obsesión! Le tengo unas ganas, en el último partido le sorprendí y le hice una pedazo barbacoa ahí, con toda la grasa y toda la humareda, y le dije “¿a qué jode?”. Pues no le jodió no, el tío se comió un bocata de chistorra… ¡sin soltar el puro!
Pero no contentos con las pipas y los puros, se une a esta gente los “bocineros”, su misión consiste principalmente en acelerar tu sordera, creo que los patrocinan los fabricantes de audífonos. Te petan el oído y te miran sonriendo, aunque tú con tu mirada le estás diciendo “¿te gustaría que me meara en tu oreja y después te sonriera?”.
No obstante el fútbol tiene sus cosas buenas, es uno de los pocos sitios donde te puedes cagar en alguien diciéndole todas las burradas imaginables y no te pasa nada. El que más suele recibir es el árbitro, que como va prácticamente solo (es que los líneas con las banderolas esas poco pueden proteger, no sé, que les pongan unas espadas láser). Pues eso, tu llegas el Domingo cansado de la semana, asqueado de tu jefe, de tus compañeros buitres, de los plastas de tus vecinos… ¡no pasa nada, ahí está el ÑECO! Hala, 90 minutos poniéndole a caldo y sales de un relajado, que ni yoga ni pilates ni ostias… ¿Qué relajado te veo, qué prácticas? “Yo practico arbitring y me va fenomenal, soy otro”.
A mi me mola la ola, que eso se suele hacer cuando el partido es un bodrio, y claro, ya se han acabado las pipas, los bocatas, los puros, las bocinas… ¡Algo hay que hacer para entretenerse! Esto se podría hacer también en el cine, si la peli es un petardazo, pues se hace un rato la ola y punto… Claro, que esto lo podríamos extrapolar al Congreso de los Diputados, Mítines políticos, etc, etc, y si a la ola le ponemos música tendría más éxito que la Macarena, el Aserejé o la bar ba coa.
Pero el fútbol es mucho más, el fútbol es OÉ OÉ, el fútbol es UYYYY, el fútbol es GOOOLLLL, el fútbol es CABR…, y el fútbol es grande, como el campeón que se nos ha ido.
Y qué mejor que hablar de fútbol, aunque aquí lo llamamos de diferentes formas “fúmbol, fúrbol, fúrgol, fútgol, futból”. ¿Por qué se comen pipas en los estadios y no ensaladas? Sería más sano y no dejarías el estadio como si hubiera visto el partido una BANDA DE LOROS…
Luego tenemos a los señores de los puros, que a mi siempre me toca uno (se ve que lo tengo asignado vaya al asiento que vaya), ¡qué obsesión! Le tengo unas ganas, en el último partido le sorprendí y le hice una pedazo barbacoa ahí, con toda la grasa y toda la humareda, y le dije “¿a qué jode?”. Pues no le jodió no, el tío se comió un bocata de chistorra… ¡sin soltar el puro!
Pero no contentos con las pipas y los puros, se une a esta gente los “bocineros”, su misión consiste principalmente en acelerar tu sordera, creo que los patrocinan los fabricantes de audífonos. Te petan el oído y te miran sonriendo, aunque tú con tu mirada le estás diciendo “¿te gustaría que me meara en tu oreja y después te sonriera?”.
No obstante el fútbol tiene sus cosas buenas, es uno de los pocos sitios donde te puedes cagar en alguien diciéndole todas las burradas imaginables y no te pasa nada. El que más suele recibir es el árbitro, que como va prácticamente solo (es que los líneas con las banderolas esas poco pueden proteger, no sé, que les pongan unas espadas láser). Pues eso, tu llegas el Domingo cansado de la semana, asqueado de tu jefe, de tus compañeros buitres, de los plastas de tus vecinos… ¡no pasa nada, ahí está el ÑECO! Hala, 90 minutos poniéndole a caldo y sales de un relajado, que ni yoga ni pilates ni ostias… ¿Qué relajado te veo, qué prácticas? “Yo practico arbitring y me va fenomenal, soy otro”.
A mi me mola la ola, que eso se suele hacer cuando el partido es un bodrio, y claro, ya se han acabado las pipas, los bocatas, los puros, las bocinas… ¡Algo hay que hacer para entretenerse! Esto se podría hacer también en el cine, si la peli es un petardazo, pues se hace un rato la ola y punto… Claro, que esto lo podríamos extrapolar al Congreso de los Diputados, Mítines políticos, etc, etc, y si a la ola le ponemos música tendría más éxito que la Macarena, el Aserejé o la bar ba coa.
Pero el fútbol es mucho más, el fútbol es OÉ OÉ, el fútbol es UYYYY, el fútbol es GOOOLLLL, el fútbol es CABR…, y el fútbol es grande, como el campeón que se nos ha ido.
La “rossflexión” tonta de la semana…
¿Por qué decimos “muchas gracias por invitarme a tu cumpleaños este viernes, que seguro que será espectacular, pero justamente este viernes me vienen unos primos de Valladolid y les tenemos que llevar a cenar justo el mismo día de tu cumpleaños, que mal me sabe, que mal me siento?” cuando en realidad queremos decir “NO (no me apetece ir a tu cumpleaños ni este Viernes ni dentro de 15 siglos, no tengo primos en Valladolid y no me sabe mal ni me siento mal)”.
Yo creo que hay gente que empieza a soltar la excusa y como es tan larga, al final se olvida de lo que está diciendo y te suelta otro rollo (lo sé, es una herramienta política muy común). Os pongo un ejemplo:
Pregunta: Sr. Ministro, ¿por qué España no tiene un montón de barcos anticontaminación si estamos rodeados de costa?
Respuesta: Verá usted, los barcos están en proceso de fabricación y según la patente de la CE, ¿o qué quiere que nos los retiren del mercado como los de Mattel? No obstante, es cierto que estamos rodeados de costa, pero hace muchos millones de años, España no tenía costa, ¿y para qué coño queríamos barcos entonces? ¿Y las medusas? A ver si también es culpa nuestra que el mediterráneo parezca una sopa...
En resumen, os podría decir que tengo que acabar el texto porque son las 3 de la madrugada y tengo sueño y me duelen las muelas y tengo sed, y hambre… pero no, la verdad es que la rossflexión ha terminado, así de sencillo.
Desde la ciudad de las obras eternas, y punto,
Ross
¿Por qué decimos “muchas gracias por invitarme a tu cumpleaños este viernes, que seguro que será espectacular, pero justamente este viernes me vienen unos primos de Valladolid y les tenemos que llevar a cenar justo el mismo día de tu cumpleaños, que mal me sabe, que mal me siento?” cuando en realidad queremos decir “NO (no me apetece ir a tu cumpleaños ni este Viernes ni dentro de 15 siglos, no tengo primos en Valladolid y no me sabe mal ni me siento mal)”.
Yo creo que hay gente que empieza a soltar la excusa y como es tan larga, al final se olvida de lo que está diciendo y te suelta otro rollo (lo sé, es una herramienta política muy común). Os pongo un ejemplo:
Pregunta: Sr. Ministro, ¿por qué España no tiene un montón de barcos anticontaminación si estamos rodeados de costa?
Respuesta: Verá usted, los barcos están en proceso de fabricación y según la patente de la CE, ¿o qué quiere que nos los retiren del mercado como los de Mattel? No obstante, es cierto que estamos rodeados de costa, pero hace muchos millones de años, España no tenía costa, ¿y para qué coño queríamos barcos entonces? ¿Y las medusas? A ver si también es culpa nuestra que el mediterráneo parezca una sopa...
En resumen, os podría decir que tengo que acabar el texto porque son las 3 de la madrugada y tengo sueño y me duelen las muelas y tengo sed, y hambre… pero no, la verdad es que la rossflexión ha terminado, así de sencillo.
Desde la ciudad de las obras eternas, y punto,
Ross

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