viernes, 6 de julio de 2007

Especial Rossflexión

Estoy muy mosqueado conmigo mismo, me he dado cuenta de que pierdo mucho tiempo cada día, si, por ejemplo meando. Más o menos meamos unas 4 veces al día, y tardamos 30 segundillos cada vez, es decir, 2 minutos al día “haciendo pi pi”. Hasta ahí vale, pero si vivimos 80 añicos de nada, eso quiere decir que nos pasamos meando 57.600 minutos, es decir… 40 PUÑETEROS DIAS orinando. ¿Os parece normal? Empiezas a hacer cuentas, comes, bebes, te aseas y trabajas… ¿y entonces que es la vida? Pues la vida es como un pis… que ya sé que no queda bonito, pero es la realidad. Eso sí, por mucho que os fastidie, seguir haciendo “pis” que aguantarlo es malo y además… ¿el gustillo que da, qué?

Pero hemos avanzado y ahora por ejemplo, no perdemos tanto tiempo cambiando de canal, porque tenemos el mando a distancia, aunque claro, antes solo había dos canales y el que lo inventó debió pensar “mejor me espero que no voy a vender ni uno”. ¿Cuándo inventarán la cama que se hace sola? Aquí siempre hay discrepancias, entre los que dicen que es necesario hacerlo por estética e higiene, y los otros que dicen que la van a volver a deshacer por la noche. Si aplicáramos esta máxima a los primeros nos tendríamos que lavar los dientes cada vez que tomáramos cualquier cosa, menudo estrés. Pero si aplicamos esta máxima a los segundos, pues no nos limpiaríamos el culo porque como total vamos a volver a cagar… ¡qué asco por favor!

Somos capaces de lo mejor pero también de lo peor. Podemos arrodillarnos ante una bella dama y regalarle un anillo de diamantes PERO al mismo tiempo soltarnos un cuesco por la emoción. ¿Es eso amor? ¿Entonces a qué huele el amor, a pedo? Aunque parezca lo contrario, evolucionamos, cuando eras pequeño no le dejabas la pelota a tus compañeros de clase porque tu mamá no te dejaba, ahora que eres mayor no dejas según qué cosas porque no te sale de las pelotas. Pelota-pelotas, ¿veis como hay relación? De hecho algunos terminan siendo de mayor unos pelotas, cómo da de si una palabra tan simple.

Martin Luther King tiene una frase mítica: I have a dream… Yo tengo una parecida, ahora que son las 2 de la madrugada: Tengo un sueño… un sueño que te cagas. Ya sé que mi frase no es la misma, pero seguramente el hizo el discurso a otras horas menos intempestivas. ¿Y qué quiero decir con esto? Pues que no importa cómo empiezan las cosas, sino cómo terminan, si este hombre hubiera acabado la frase así, se habría hecho famoso, pero por correr como un galgo.

Hay que ver lo delgados que son los galgos… Si un San Bernardo se cepilla a una galga, y la galga vive para contarlo, ¿qué perro sale? No lo quiero saber, pero todos en el fondo llevamos un perro (o una perra) dentro. Cierto es que no nos olemos los culos entre nosotros, pero si lo piensas… A veces meamos en cualquier esquina, a veces comemos hasta que no podemos más, a veces cuando nos ponemos contentos meneamos la cola y a veces queremos ladrar más alto que otros aunque no entendamos un pimiento.
Quizá estáis leyendo esto y en verdad os importa un pimiento, pero yo sigo escribiendo, ¿por qué? Pues porque me gusta y porque pienso que alguien lo leerá hasta el final, porque si no que manera de perder el tiempo, ¿no empecé hablando precisamente de eso, de perder el tiempo? Quizá ha sido casualidad llegar al mismo punto o quizá ya lo tenía planeado. Me gusta escribir, a los de BMW conducir, a los de la caixa hablar y a los de movistar les gusta que hablemos, y a los de red bull volar, pero a mi me gusta escribir. ¿Y a ti que te gusta? ¿Mear? ¡Pues mea! No te vas a ganar la vida con eso, pero lo importante es disfrutar el momento… Pu Pum, es tu momento, es… to se acabó.

Desde la ciudad de las obras eternas, como el “pis”,
Ross

No hay comentarios.: