El “Rossumen” de la semana…
¿Estas estresado? ¿Tienes ganas de destrozar una habitación? ¿Ganas de agarrar una maza y arrasar con todo? Lo normal es irte a un psicólogo, pero no, te puedes ir a un hotel español y presentarte a un casting para destrozar 146 habitaciones. Tienes que pasar una prueba de resistencia física, vamos que tienes que estar cachas, y otra psicológica, es decir, que tienes que tener ganas de destrozar algo pero con AMOR y alegría. ¿Pensáis lo mismo que yo? Lo que hacen algunos para ahorrarse una pasta en derribos…
Una pausa en una noticia rara rara rara: Un jubilado de Brasil es atacado por abejas y recibe 600 picaduras. En vez de subirle la pensión, le subió la tensión al pobre, que casi no lo cuenta. Claro que si en vez de abejas hubieran sido avispas, sin duda, podríamos decir que sería el Brasileño más “avispado”.
En fin, después de este patético chiste sigamos repasando curiosidades de este loco mundo. Por ejemplo, hay que comer más plátanos, por lo menos dos al día, como los petit suisse. Si, porque te hacen estar de buen humor, ¿sino porqué los monos están siempre descojonándose y tocándose la minga? Bueno, también los tenistas se hinchan a plátanos y míralos, ahí, tocándose las… raqueeeeetaaaaas. En serio, han sido unos Filipinos (los de la isla, no las rosquillas), que dicen que no te engordan, no produce colesterol, te regula la glucosa, reduce el riesgo de ataques de corazón, refuerza la masa muscular… ¡Cojones, te ingresan en el hospital y no te dan ni un puñetero plátano! Mañana me voy a la farmacia a que me receten unos cuantos kilos, que además, ya lo dice el refrán, de lo que se come se cría.
Bueno, resulta que no hay motivo para preocuparse por la subida de las hipotecas… Nos has jodido, porque quien lo dice no debe tener o debe cobrar un pastón. De verdad que ya estamos hasta el euribor de escuchar tonterías Y NO ME QUIERO CALENTAR QUE ES VIERNES, pero a estas alturas, nos vamos a preocupar el día que nos las bajen, ¿por qué? Porque en cuanto nos despistamos nos ponen mirando para Cuenca con otra medida económica, que como mínimo, esa medida es de 23 cms…
Rato deja el FMI, pero no un rato, sino para siempre, aunque nada es para siempre dice la canción, salvo los diamantes que esos si son para siempre, decía otra canción. Y las hipotecas también son para siempre, claro que eso lo dice un notario que da Fe, pero la fe la tenemos nosotros que nos metemos en esos embolaos, con un par de... corazones, porque normalmente se firman entre dos, no para dar fe, sino para dar aval, porque los corazones no son para siempre, salvo el corazón metafórico del amor, que ese si, ese dura más que la gasolina, que la gasolina es como el amor en cierta manera, porque sale de caro con el tiempooooo, y sin diamantes, porque mola más un reloj viceroy, porque como no eres lo que tienes, sino lo que eres, pues joer queda de un bonito y más barato. Y para barato el Lidl, y hasta aquí esta pedazo chorrada.
La “rossflexión” tonta de la semana
Las tradiciones son la leche, a veces haces cosas que son por costumbre y la verdad, en ocasiones no hace ninguna gracia. Y no voy a hablar de tirar una cabra desde el campanario o ir corriendo junto a un toro… Eso no son tradiciones, y punto. Vamos a hablar de tradiciones humanas, que la verdad, hay tela.
Empezamos con la infancia, con lo de cogerte cuando eres un crío y apretarte los mofletes hasta que te los dejan como dos sobaos pasiegos. Que si, que son mofletes y son míos y NO SON DE GOMA, es piel aunque no lo parezca.
En el colegio, cuando tu madre te rapaba, al día siguiente te caían más collejas que Sole en 7 vidas repartiendo. Y si te comprabas unas zapatillas blancas era una misión suicida, porque como los demás las llevaban todas roñosas, pues te metían en su club a pisotones los muy… mamones.
Pero te haces mayor y seguimos con costumbres estúpidas. Cuando te presentan a alguien y tú vas a dar la mano y ella te va a dar un beso, de verdad, llevamos cientos de años haciendo el gilipollas, que parecemos dos haciendo el robot patético. ¡Suelta dos besos y ya estaaaaaa! Lo sé, eso no es una costumbre, pero si algo habitual, como lo de ir por un pasillo y moverse los dos al mismo tiempo para dejarse pasar como si jugaras a copiar al otro… ¡Diossss pasa ya o te meto dos leches!
Otra tradición es la de abrir la puerta y dejar pasar a las chicas antes, que queda muy elegante, pero todos sabemos que es para mirarles desde la retaguardia.
Pero mi tradición humana preferida es la de sonreír, si con estos párrafos has sonreído al menos una vez, para mi ya es suficiente para seguir dando la brasa Viernes tras Viernes. Y sonríe coño, que esto de momento, no tributa para el IRPF.
Desde la ciudad de las obras eternas, como la sonrisa (afortunadamente),
Ross
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