jueves, 13 de marzo de 2008

El Rossumen de la Semana

© ® Texto e idea original de M. Ruiz

Rajoy ha perdido, pero no se va. ZP ha ganado, pero… no se va, claro, sino menudo tontorrón. El que si se va es el gobernador de Nueva York, por lo visto se va bastante PUTEADO el hombre. ¿Fuiste a votar? Yo no, no sea que me cojan de presidente o vocal para las próximas… que siiiiii, que hacen estudios, y dicen, “si puede votar, puede venir a pasar el día”. ¿Por qué? ¿No hay tanta tecnología? Pues nada, en vez de poner un puñetero robot que haga todo eso, pues nada, nosotros. Estaremos en el 2200 y ahí estarán los pobres presidentes y vocales… Es curioso, hay robots que hacen la comida, pero no hay ni uno que cuente papeletas. ¿Y que es eso de “vocales”? ¡Si solo hay dos, la A y la E”, ¿y las otras qué? “marcelaga”, eso pasaría si nos quitan la IOU, el murciélago se queda en eso… Ahí lo dejo.

El otro día vi a Fran Perea en Hospital Central… y me dije “por fin, se lo van a cargar”. Pero no, hace de médico. ¿Y cómo va a curar a los pacientes, dando por culo con la guitarrita? “Mire, no se va a salvar, pero le voy a interpretar mi éxito 1+1 son 7”. Y el paciente se cura fijo… “ya no me dueleeeeeee”. Los actores a veces se quedan encasillados, si por ejemplo, Emilio de aquí no hay quien viva, haga el papel que haga, te lo imaginas con las llaves colgando… Pero Fran no, Fran estaba encasillado antes de interpretar, no es nada personal, no te conozco… NI GANAS.

Hay una polémica con el “chiki chiki”… Pues yo estoy a favor, porque con canciones normales no ganamos… La última fue con un LA LA LA, así que yo creo que tenemos posibilidades. Eurovision necesitaba aire fresco y con esto, le llega un huracán argentino que va a arrasar. ¿Qué tiene de malo echar una risas con un actor como la copa de un pino? Con la idea de Buenafuente se renueva un concepto poco usado en este país, “reírnos de nosotros mismos”, que falta nos hace, la verdad. Porque si alguien se rompe los dientes en la acera, te partes de la risa, pero si eres tú… Te pones a escupir dientes y dices: “¿Qué pasa? Son pipas y las escupo”.

¿Sabíais que nuestro calendario tiene un desfase? Si, me he enterado que cada 3.000 años perdemos un día… Y digo yo, ¿lo tienen en cuenta a la hora de las vacaciones? “Jefe, acuérdese que yo este Jueves me lo cojo por el desfase”. Tanta exactitud con los relojes y luego perdemos un día entero… “Oiga, este Rolex se atrasa”. ¿Me lo cambia?

Comienza la Fórmula 1, con los mismos del año pasado, pero con otros cromos. Ahora Alonso y Hamilton son amiguitos, se quieren mucho y se dan abracitos… SI, YA. Pero la F1 tiene sus cosas, por ejemplo, ¿Por qué no hay radares en los circuitos? ¿Y controles de alcoholemia? ¿Por qué no hay retenciones como cuando vas a Alicante? Nada de nada, a su bola… Yo creo que ahí la Guardia Civil tendría que estar, si, más que nada para acojonar, se ponen en la recta de llegada, y todos los bólidos a 50 km/h, y saludando… ¡Hombre ya!

La “rossflexión” tonta de la semana…

EL MUNDO ESTA DESORGANIZADO

El mundo está desorganizado, viene a ser como el cajón de la mesilla que tenemos junto a la cama. El primer día tenemos el cajón impoluto, que no sabemos ni qué meter (normalmente cosas que no usamos nunca pero que las guardamos). Misteriosamente, al cabo de 3 meses, el cajón tiene vida propia y le falta un cartelito colgando que diga “completo”. Pues eso, el mundo es un cajón, todo revuelto y sin sentido. Claro, ni Dios se atreve a meter la mano dentro…

“Lo que hace con las manos, lo jode con los pies”, que ya es difícil porque el tío este tiene que ir a gatas, haga lo que haga para joderlo. Vamos a ver diferentes ejemplos de desorganización:
Hay conductores que ponen el intermitente a la izquierda y giran a la derecha, ¿serán disléxicos? No, son gilipollas. Cuando vas por la calle, te “enfilas” con el que te viene de frente, y empezáis los dos a ir al mismo lado una vez, dos veces, tres veces… que al final parece que vais a chocar sin remedio.

Uno de los mejores ejemplos de organización es cuando los padres están peleados y el hijo está en medio. Va el niño y pregunta “¿puedo jugar a la play?”, y el padre “si, hijo, ve”, acto seguido la madre “ni se te ocurra enchufar el trasto ese”. El niño con los amagos de si y no parece un chiquito de la calzada descoordinado. Y luego quieren que tenga la habitación ordenada… ¿pero qué esperáis dando ese ejemplo? Cuando te para la Guardia Civil y te dice: “lo siento, pero voy a tener que multarte”. ¿Cómo que lo sientes? Si lo sientes no me multes, ¡organízate coño! Otra cosa muy graciosa es cuando preguntas algo a una pareja y sucede el efecto CAGADA. ¿Os gustaría venir a ver el video de mi boda? Son solo 3 horas… Uno dice SI, y el otro dice NO. Ya está, ese fallo en la decisión os va a costar tragaros el video pomposo de los novios caminando y apoyados junto a un murete, que creo yo, que el camino y el murete es standard estés en la ciudad que estés.

Ahora bien, si hablamos de desorganización organizada, no puedo olvidar a las hormiguitas. Está demostrado científicamente que son muy organizadas, pero tú las ves en el suelo, y eso parece el primer día de las rebajas, todas dándose de leches unas contra otras, en contra dirección, otra que da media vuelta cada dos por tres como si no supiera donde ir… Esto es para que veáis que a veces, lo que parece desorden es orden. Lástima que este cuento no lo supiéramos cuando teníamos que arreglar la habitación: “No mamá, yo es que soy una hormiguita y las cosas las ordenamos así”. Claro que habrían contestado: “Pues desordénalo al estilo humano o te voy a peinar para atrás las antenas”.

Desde la ciudad de las obras eternas, y desorganizadas,
Ross

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