© ® Texto e idea original de M. Ruiz
Estados Unidos va a destruir de un pepinazo (con un misil) un satélite espia fuera de control… Con perdón, menuda mierda de espía si saben donde está, y no será que no hay sitio para esconderse en el espacio, detrás de la luna, en los anillos de Saturno… pues no, hala, orbitando delante de todos. Una cosa es cierta, en cosas de destruir saben un rato los jodíos…
Y hablando de destruir, los Chinos para las olimpiadas han comprado 80 millones de lombrices, para que se coman la mierda de los caballos… ¡Que asco por favor! Si ya es desagradable ver una boñiga, pues ver lombrices retozando en ella, es asqueroso. Y cuando las lombrices han engordado, ¿qué hacen, sopas?
Ya ha pasado San Valentin, el día que “no eres lo que eres, sino lo que te gastas”. No sabía yo que el amor se puede medir por un regalo, pero se ve que si, que el 13 y el 15 de Febrero puedes mandar a la mierda a tu amorcito, pero el 14 no, el 14 hay que quererse, como en Navidad. Con perdón, menuda gilipollez.”Cariño, el año pasado te regalé un diamante, y es para siempre”. “Si, mi amor, pero los hay más grandes, no del tamaño de un grano de arroz, este solo dura un año”. Si tú regalas un diamante, y luego te lo pone, ¿qué pasa? Porque en la antigua Roma si eras infiel se castigaba con la amputación de la nariz… que es una putada, pero puedes seguir “siendo infiel” y de paso, no olías los cuescos que te tirabas… Pero hoy en día no te amputan nada, bueno, menos a tío ese que se la cortó su novia, luego se la cosieron y se dedicó a hacer pelis porno… Yo tengo el título: “mi pene es un puntazo… bueno, varios”.
Las pelis porno son como los pedos, todo el mundo los huele pero nadie dice que se los tira… Claro, que todo el mundo dice que hace el amor cada día y nadie se lo cree. También hay gente que incluso se cree lo que dice aunque sea mentira (eso le pasa mucho a los politicuchos), y hay gente que no se cree las cosas aunque sepan que sean ciertas, y esa es la conclusión universal: Nos pasamos toda la vida tirándonos pedos y haciendo el amor menos de lo que decimos.
Lo importante es participar, no ganar… ¿pero qué lerdo se cree esa frase? Vamos a ver, yo nunca he salido a “participar”, si no a ganar… Desde pequeños nos inculcan eso de que hay que ganar… “Tigres, leones, todos quieren ser los campeones”. ¿Qué has hecho en el partido, hijo? “Hemos participado, papi”. Ya, habéis participado en la derrota…
Es como si en el trabajo no ganaras, sólo “participaras”. ¿Cuánto cobras? “No, yo sólo participo”. Los que van a ganar y no a participar son los políticos, aunque bueno, si, en realidad son protagonistas y participan en este cuento, que se titula “como vivir a cuerpo de Rey sin despeinarse”. Y hablando de Reyes, otro día hablamos de la “familia real”, ¿qué pasa, que el resto somos imaginarios? Aquí mi mujer, mis hijos y mi suegra, todos imaginarios menos mi suegra, hay que joderse…
La “rossflexión” tonta de la semana…
EL TRANSPORTE PÚBLICO
Hay que usar el transporte público, pero hay que usarlo ASEADO. Coño, que el otro día estaba en el metro, y me pasó uno por el lado y creía que nos atacaban con gas mostaza. ¡Menos mal que se sentó! Porque si llega a levantar el alerón la raza humana se extingue en ese vagón.
Al que le gusta el roce, debe disfrutar en las latas de sardinas móviles, el autobús. Ahí, con esos meneítos, esos frenazos y arranques en plan Fernando Alonso que parece que estamos bailando un reggaeton conjunto. Yo me quité del gimnasio y me saqué un abono de transportes, 1 horita en autobús y estoy sacando unos bíceps que flipas (neng).
El metro es una versión popular de “el rival más débil”, porque el que flaquee o dude unas décimas de segundo, pierde el asiento. Es una jungla, y ya puedes entrar con 7 bolsas (2 de ellas colgadas de las orejas), que todo el mundo con su mp3, con su libro PASANDO DE TI… Vamos, no hacen caso al que entra con la guitarra y el altavoz, te van a mirar a ti.
Los taxis… donde mola cogerlos es en el aeropuerto de Madrid, no sé si habéis pasado por allí, pero parece la bolsa. Gente gritando, “¡aquí aquí!, ¡suba, suba!, y otro ¡no este no, el otro coño!”. Joder que stress para coger un taxi, que es solo un coche, parece que vas a coger un vuelo espacial…
Y finalmente, no quiero despedir el transporte público (obviando trenes y aviones que esos van aparte), sin mencionar los trenecitos playeros para guiris. ¡Qué bonitos, qué comodos, qué rápidos, qué seguros! Vamos por partes, bonitas… serán las ruedas, porque solo les falta ponerle unos globitos y parece una carroza del orgullo guiri. Cómodos no son, porque los alemanes de 2’10 les sale la cabeza por el techo y las rodillas clavadas en la nuca del siguiente. Rápidos… el AVE va a ser que no es aunque ya habrían llegado a Barcelona.
Desde la ciudad de las obras eternas, como los trenecitos,
Ross
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