jueves, 29 de noviembre de 2007

El rossumen de la semana...

© ® Texto e idea original de M. Ruiz

Ahora el Chavo Chávez nos va a congelar como si fuéramos unos calamares a la romana… Mira que los políticos se inventan cosas, ¿pero congelar una relación? En vez de llamar a consultas al embajador en España dicen que lo va a mandar a Sierra Nevada a esquiar, para que se refresque. No quiero hablar de política y mira que es difícil no hablar de algo que te está tocando las pelotas todo el día.

Así que hablaremos de las Navidades, ande ande ande… Estamos en Noviembre y ya han encendido las luces de Navidad, ¿qué prisas verdad? Los niños ya están agilipollados… “Mami, ¿ya es Navidad?” No, hijo, ya es tiempo de gastar. Yo me he inventado el nuevo villancico consumista: “pero mira como gasta la gente en las tiendas, pero mira como gastan con la visa cargá. Gastan y gastan y vuelven a gastar, en la cuesta de Enero se van a cagar”. Del turrón ya no voy a hablar, porque es que son muy cansinos. El otro día en verano me ofrecieron turrón, yo flipé. “¿Es que ya lo has comprado?”. Noooo, este es de la Navidad del 86, gran reserva, del año de las empanadillas, ¿te acuerdas? Anda, prueba un poco, al principio está agrio por los hongos, pero luego es un placer… ¿Es que estamos perdiendo el juicio?

Y hablando de jueces, han despedido a un juez en EEUU por mandar a prisión a 46 personas porque sonó un móvil durante el Juicio. Como no salió, pues los mandó a todos al talego. Como cuando estabas en clase, que si no salía el culpable, pringaban todos, pero coño, no iban a la cárcel. Total, que lo han despedido al pobrecico… “Por un calentón que tuve… a Guti solo le sancionaron con un partido” ha dicho.

Una Juez en España, ha sido suspendida porque se le olvidó liberar a 3 presos que ya habían cumplido la condena. La juez ha dicho: “¿Qué pasa, que nunca os habéis olvidado las llaves o pagar una multa? A Guti solo le sancionaron con un partido”.

¿Pero qué pasa con Guti, Salinas? Bueno, siendo sinceros, ya nos gustaría a más de uno poder pegarle una patada en los huevos a alguien de la oficina que nos hiciera alguna entrada fea… “¿Tú no eres el de nóminas? ¿Por qué he cobrado menos este mes? Ven ven, que ahora vas a cobrar tú los pluses, campeón…”.

La violencia sólo conduce a la violencia, nos ha jodido. Si un desconocido, en vez de flores te regala dos ostias, ¿tú que haces? Pues meterle otras dos como mínimo. Claro porque no vas a darle dos besos con todos los morros sangrando, le manchas la camisa. Ahora están los Palestinos y los Israelíes con el plan de paz, no sé, hay que ser modestos, ¿por qué no lo llaman “Plan de disminución de la violencia”? Porque la paz dicen que está en un camino, pero como Gallardón lo tiene todo en obras, pues no hay cojones de encontrarlo. Ya verás como al final la ONU nos va a sancionar por joder el camino de la paz. ¿Y la paloma? ¿No podían elegir otro bicho para representar la paz? Si las palomas están todo el día cagando… Que pongan “El gato de la paz”, que al menos, ese se limpia, y más listo que la paloma si es. A lo mejor el si encuentra el puto camino… ¡Ojalá!

La “rossflexión” tonta de la semana…

La Vergüenza.

No sé vosotros, pero yo oigo mucho eso de “es un/a sinvergüenza”. ¿Con lo vergonzosos que somos? Si no queremos ni nacer de la vergüenza que nos da salir en pelotas delante de tanta gente. Quiero pensar que la vergüenza se pierde de mayor, porque de pequeños, damos pena. “Mira Pablito, saluda a Martita”. ¡y salimos corriendo! Esto de mayor no pasa, imagina una reunión y te dicen “Pablo, te presento a Marta, directora de… ¿Pablo? ¡Pero a dónde vas””. Eso no pasa, pero avergonzarte en el trabajo por otras cosas, sí. Está muy de moda esmorrarte en las escaleras y levantarse rápido como si no te hubieras caído. “No no, me he agachado a oler el asfalto, qué pasa, me gusta”.

¿Y las tripas? Estás en la oficina en silencio y de repente tu estómago sin avisar decide entonar a su manera la asquerosa y patética canción del OPÁ, que es claramente el anticipo del PEDO, y ahí estás tú, “uy, parece que va a llover”. Si, cuescos, no te jode. ¿Y si te encuentras a un compañero/a de curro con un moco asomando? ¿Se lo dices, no se lo dices? ¿Quién pasa más vergüenza de los dos? Porque claro, ir y decirle “perdona tienes un TITOtitotiotitotiiiiii”, es muy fuerte, y optas por dejarle con su tito expuesto como si fuera una oferta del Súper.

Otra cosa, y no lo podéis negar, es que a veces escupimos al hablar. Bueno, algunos parecen la Fuente de Cibeles, que como ya los conoces mantienes un par de metros de seguridad. ¿Y los estornudos? Esos a veces llevan premio, y ahí estás en la Ofi, rompiendo el silencio con un estornudo de Fuerza 3 y 500 decibelios, y con dos pedazo velones colgando que pareces un bebé de la Anne Gedes esa. Para quitar la vergüenza, como al baño no llegas, hala, a aspirar como si fueras el Vicks spray nasal. Aún así, la mayor de las vergüenzas pasa por decir algún “palabro” de esos que agreden directamente al buen gusto. “Pues yo no sé de qué MARCA es mi perro”. Si, es un Sony Black Triniton, y mi tele es un Cocker Spaniel.

Desde la ciudad de las obras eternas, y sin vergüenza,
Ross

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