lunes, 19 de noviembre de 2007

Descubrimientos enigmáticos by Ross

Trofeos

El otro día vi un partido de tenis, y al subcampeón le dieron un ramo de flores, y al ganador un mercedes descapotable. Vamos, lo mismito. El de las flores miraba al del mercedes y debía pensar “joer, por lo menos darme una bici, ¿qué hago yo con unas flores? Me voy a tener que cortar el pelo, a ver si se creen que soy Sharapova”.

No sé cómo lo veis, pero a mi me parece un poco moñas que le den flores, por lo menos regálale la play 3… si es que las flores no sabía ni por dónde cogerlas, nos pasa lo mismo con los niños. Nuestras manazas no están diseñadas para tanta ternura.

Antes los trofeos eran sencillos, una base de mármol y la copa. Ahora no, los hacen de diseño que algunos parecen tener forma de polla, ¡y cógela delante de 20.000 personas! “Papá, porque ese señor tiene una polla en las manos…”. No hijo, es un trofeo. “Pues tiene forma de polla”. Y hay otros que pesan 15 toneladas, que en vez de levantar el trofeo parece que hace halterofilia… “Muy bien, ha levantado el trofeo en dos tiempos y no se ha dislocado los hombros”.

Otros te dan trofeos en forma de ensaladera, que dices “mira, aquí al menos me hago mis ensaladitas y me sirve de algo”. Y ahora les ha dado por hacerlos de cristal, y pasa lo que pasa, llegas a casa, se te cae y pasas de tener un trofeo a 123 cachitos de trofeo…

Eso sí, menos mal que al final, lo que vale no es el trofeo, sino los euros dubidú que se llevan, y esos, no se rompen…

El lunes que viene prometo descubrir un nuevo enigma existencial… aquí, gratis, en mi Blog.

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