¿Y si fuéramos como los futbolistas?
Ayer tuve un sueño… no el de Martin L. King, la verdad, creo que el mío es mejor. Todas las oficinas las formaban 21 personas, con un jefe (claro, eso no puede faltar aunque sea un sueño, hay que joderse), y cada día, el jefe llegaba y daba la “oficina titular”, es decir, los 11 que iban a trabajar. El resto, se quedaban en una “sala banquillo”, tocándose los huevos… ¿no está mal, no?
8 horas tocándote los huevos, vamos, lo mismo que hace normalmente un “funci”, pero encima, sin tener que disimular… bueno, los otros tampoco disimulan. Lo malo de todo esto, es que de repente podía venir el jefe y decirte, “Ramirez, entra a currar, que Pérez se ha lesionado”. ¿Cómo que se ha lesionado? “Si, le duele la cabeza”. Pero jefe, que no he calentado ni nada y… “¡Que entres cojones que tienes que hacer fotocopias!”.
Los jugadores en el banquillo (los de fútbol), DICEN que están tristes por no jugar, pero claro, los currantes estaríamos de un contento… “Esta semana no me ha convocado ni una vez, tengo los huevos como un avestruz de tanto tocármelos. Me mola este jefe porque a él no le van las rotaciones…”.
Pero al final me desperté, y la verdad es que siempre siempre estoy convocado en la oficina… Eso si, ¡Luis Aragonés no me ha llamado nunca!
El Lunes que viene prometo descubrir un nuevo enigma existencial… aquí, gratis, en mi Blog.
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