© ® Texto e idea original de M. Ruiz
“Señor Moratinos, han detenido a siete miembros de una tripulación Española en el Chad”. Ah, ¿sólo siete?, ¿dónde, en el chal? Joer, mi abuela hacía unos chals que eran una preciosidad y… ¿de qué estábamos hablando?
Yo creo que este sigue ahí porque quiere dimitir pero todavía no sabe rellenar el formulario “es que piden tantas cosas, y además, siempre me salgo al poner las cruces”. ¿Pero quién hace los castings para Ministro de Asuntos Exteriores? Antes fue Palacio, la de “no no no, guerra no”, y ahora este. ¿Quién será el próximo Ministro? ¿Amor, de Gran Hermano? “Y en mi mandato prometo amor, para todos... sobre todo si están buenorros como el Italiano que casi me trinco en la casa”.
Hablando de Italianos, ¿Sabéis que la justicia Italiana está investigando la subida del precio de la pasta? Joer, ¿y en España? Aquí pueden abrir un expediente sumario a todas las empresas, porque aquí ha subido todo… ¡MENOS EL EURIBOR! ¡Sí, amigos! Ha bajado… una décima, pero ha bajado. Ya me imagino a los banqueros… “Oye, he pensado en bajarles una décima a estos pobrecicos, para que este mes se puedan ir a cortar el pelo, que es que me están viniendo a trabajar con una greñas. Si, me parece bien, porque algunos me están adelgazando y luego no me rinden igual”.
Esta noche es Halloween, que para el que no lo sepa (yo, por ejemplo), viene de una fiesta pagana de los tiempos de Constantino (el emperador, no el Romero), que se llamaba All Hallows Eve, y como los yankies hablan tan rápido, se terminó diciendo Jalowin. Pero el resumen, es que celebran una fiesta en honor a Satanás… Y a ese Bush no le invade, sino que encima le hace una fiesta. ¡Coño que invada el infierno a ver si se pierde allí! Pero es que además, es una fiesta mala para la salud. Para empezar, se cargan miles de calabazas para meterles velas dentro, que es como si nosotros ahuecáramos un queso para meterles una vela, ¡si hombre! Luego está el tema de los caramelos, que engordan, provocan caries… vamos, un asco. Y finalmente, eso de “truco o trato”, qué coño es. A ti te vienen a tu casa un grupo de niños a las 12 de la noche gritándote “truco o trato”, y aquí les responderías: “Dos ostias, dos ostias os vais a llevar como volváis por aquí”.
Ostias… cuantas nos llevamos durante nuestra vida, ¿verdad? Y no hablo de los baches emocionales, de los reveses laborales… No, hablo de los guantazos físicos que nos llevamos cada dos por tres. Es por ello, que he escrito esta pequeña poesía, a los guantazos que nos llevamos, para despedir el rossumen:
Odio los picos de las mesas, y odio las cristaleras transparentes, porque en unas me dejo los huesos, y en otras, los dientes. Malditos balones de reglamento, maldito dolor de huevos, eso si que duele, y no beber oligoelementos. ¿Y qué me decís de los agujeros, ahí, diseminados, por los suelos? Malditas lámparas bajas, te dejas los cuernos o con suerte solo uno. ¿Quién coño vivía ahí, Torrebruno?
La “rossflexión” tonta de la semana…
Rutinas. Todos somos súper guays y todos huimos de las rutinas, ¿a que si? Nuestra vida diaria es una caja de sorpresas, vamos que no sabes si vas a ir a trabajar o a cazar una peligrosa especie alienígena que nos viene a destruir. De hecho, yo el otro día me dije “¿me voy a dormir que ya son las 2am, o me pongo a plantar árboles en el bosque con tal de escapar de la rutina?”.
¿Qué has hecho este fin de semana? ¡Uy!, muchas cosas, buenoooooo, si te cuento, si no sé ni por donde empezar, entre el viernes y el domingo, madre miaaaaaaa, un no parar, un para aquí para allá, una diversión… ¿Pero qué has hecho? “Hemos ido al carrefour”.
Pero ojo, querer escapar de la rutina, no quiere decir que se te vaya la olla. “Cariño, este verano no nos vamos a Gandia, que todos los veranos son iguales, he reservado un viaje de aventura para hacer cosas diferentes”. ¿Y dónde vamos? “A Irak, a todos los lugares con encanto…”. ¿Y cual es la aventura, volver vivo?
Tampoco es escapar de la rutina cambiar las flores por una lavadora, más que nada porque si no le gustan las flores, te las puedes comer, pero una lavadora, no te cabe. “La rutina está en tu cerebro”, si claro, los atascos que me como están en mi mente, en realidad, me quedo ahí parado porque me lo imagino; como rápido porque mi estómago es como el de Fernando Alonso y no porque tenga prisa; y comemos paella los domingos, porque si la comemos el sábado, el sistema cósmico se paralizaría y entraríamos en un agujero negro… La rutina está ahí, para combatirla, unos buenos euro millones, ¿o no?
Desde la ciudad de las obras eternas, y rutinarias,
Ross
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