© ® Texto e idea original de M. Ruiz
A un chaval le han quitado 21 puntos del carné de conducir de un plumazo. Exceso de velocidad, sin cinturón, bebido, drogado… “Aguente, si solo me he tomado un yupito, y es que se me ha metido la sal por la nariz, que es saaaaallll, y lo del exceso de velocidad… mire, mire ese avión como va, ¡pero parenlooooo!”. Vamos, una joya, le podrían dar el Nóbel al premio “Tarugo del año”, pero, por lo visto le ha salido un competidor, un científico norteamericano –James Watson- el padre del ADN y que ha dicho que los negros son menos inteligentes que los blancos… Bueno, este si que de un plumazo ha perdido muchos puntos, y es más, puede ganar otro tipo de puntos, de sutura como le pillen. Pero si esto fuera cierto, que no lo es, Bush sería azul oscuro, porque vamos, a este el gen de la inteligencia se le cayó en el parto.
En Mallorca están de moda los tornados… La semana pasada hubo uno, y esta mañana revoloteaban cuatro más, ¿y sabéis por qué? Pues porque “tornan” (este si que es bueno, no me digáis que no). En fin, que ahora es más probable ver un tornado aquí que una ensaimada, porque las ensaimadas se las llevan los alemanes, pero los tornados, no. Pero… ¿Qué es un tornado? Según un amigo mío “mucho viento en forma de cono”, que para tener 29 años, no está mal su explicación. Pero tu ves el cono ese, y te acojonas, porque es como un aspirador gigante, lo que pasa es que en vez de mandarte al cielo, luego te suelta. Las vacas… un tornado sin vacas es como un perro sin olerle el culo al otro. En las películas americanas siempre salen volando vacas, que deben tener allí muchas en las ciudades o qué. Aquí en Mallorca, salió volando un perro, que apareció a 500 metros de su casa, el perro debió volver flipando… “pero qué coño le han metido al whiskas, qué “subidón” (este también es bueno eh). Y si succionan vacas y perros, ¿por qué nunca sale un cerdo volando? Bueno, algunos vuelan hasta Irak para decir tonterías…
Y hablando de tonterías, los británicos se arreglan la boca ellos mismos ante la falta de dentistas. ¡Pues nada, veniros a España que aquí hay casi más dentistas que pacientes! Por lo visto, las criaturas, se limpian la placa dental con un destornillador. Me imagino al dentista de bricomanía “y ahora amigos, utilizamos un destornillador plano, no de estrella que si no vais a comer sopa el resto de vuestra vida, y rascamos con cuidado de no llevarnos la encía, provocar una infección y morir”. Pero es que algunos se arrancan los dientes con pinzas. Uno dice que se ha arrancado 14 piezas… vamos, es el “brother in laaaaaaaaaaw” de Inglaterra (el cuñao, vamos), porque para quitarse 14 dientes, ¿qué tenía, dientes o pipas?
Y sin salirnos del Reino Unido, van a reclamar la Antártida. ¡Hala, si es que mira que son avariciosos, no les basta con Gibraltar! Si ya lo sabíamos, se empieza con un peñón y quieres un polo entero. ¡Si todavía conducen por la izquierda! ¿Tú sabes la cantidad de accidentes que habría con el hielo? Pero no nos engañemos, ¿quieren la antartida por que van a fabricar cubitos de hielo a lo bestia? Pues no, curiosamente allí hay petróleo, gas y reservas minerales, vamos que lo hacen por pura ecología… Y es que desgraciadamente, la naturaleza, da pasta, y no sólo de papel.
La “rossflexión” tonta de la semana…
La lluvia. Nos moja, eso está claro, pero la lluvia tiene el suficiente poder para dejarnos en ridículo o inducirnos a hacer el ridículo, que es parecido pero no es lo mismo.
Te compras tu paraguas todo orgulloso el primer día de temporal, lo que pasa, es que hasta que no inventen el paraguas Y VIENTO, pues poco hay que hacer. Llueve, se levanta el viento, y en apenas dos microsegundos, tienes desplegada ante ti una antena parabólica, todas las varillas mirando al cielo… “¡Qué pasa, estoy buscando el Astra!”. Pero a veces, el viento hace que la lluvia te llegue de frente, por lo que colocas el paraguas en plan antidisturbios, luego de lado, y luego por detrás… Vamos, una coreografía más bonita... “mira, un gilipollas con el paraguas interpretando el lago de los cisnes”.
Lo más gracioso es cuando llueve a cántaros (yo nunca he visto caerme un cántaro, pero bueno), pues la gente va y se pone a andar de puntillas cuando ya va calada hasta la cintura. ¿Qué pasa, que no quieres despertar a las nubes? A mi de pequeño me decían que eran los ángeles que estaban llorando, pero otros te decían que se meaban… ¡Coño no es lo mismo, qué asco! Lluvia dorada… divina.
Luego están los indecisos… Sin paraguas, con un par… Salgo, no salgo, salgo, no salgo, salgo… que parece que ahora ha parado y cuando está en la mitad, parece como si la nube dijera “ahora, operación tromba”. Y hablando de trombas de agua, el otro día en el telediario un señor dijo “si, es que vino la trompa de agua”, vamos, que en según que pueblos la lluvia la distribuyen a través de elefantes.
Desde la ciudad de las obras eternas, y ahora, empapadas,
Ross
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